Ayer arranqué una rosa
Ayer arranqué una rosa,
del jardín de los encantos,
y el jardinero, entre llantos,
dijo con voz quejumbrosa:
"Todos buscan una diosa,
no me causes mas quebrantos,
que como tú, vienen tantos,
que ya no queda gran cosa"
Sin hacer caso a su queja,
reptando por los jazmines,
la escogí como pareja,
le hablé de otros jardines,
y tras saltar por la reja,
nos fuimos a otros confines.



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