Hilando versos mido su longitud
Hilando versos mido su longitud,
y para comprobar si van rimando,
uno tras otro los voy repasando,
cuidando su fondo con pulcritud.
Concluso el soneto no tengo quietud,
una vez y otra lo voy retocando,
y tras corregirlo sigo limando,
buscando el remate y su plenitud.
Tu veredicto me saca del pozo,
una lágrima, el primer indicio,
que me confirma, el postrer sollozo.
Y esa sensible expresión de tu juicio,
de dicha plena y alegre alborozo,
fija el soneto sin dejar resquicio.



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